Estas historias son mi realidad y son mi fantasía.
Dejo a ustedes, queridos lectores interpretarlas a su gusto.
Son mis vivencias a las cuales les he puesto un poquito de fantasía para hacerlas mas atractivas.
Son mis fantasías a las que he conjugado con mis vivencias para que sea placentero leerlas.
Los nombres en las historias los he cambiado para no comprometer a nadie y también para evitar que los de CSI traten de descubrir quien soy. A los que les parezca conocida alguna historia, no es una coincidencia, quizá lo vivieron conmigo.
Besos a todos

MORLAQUITA 92



MI PRIMERA VEZ

Hola a todos,



Me gusta mucho esta faceta mía de ser leída y de compartir mis fantasías y realidades.


Ahora antes que nada empecemos por el principio, para comprender mejor mi "yo" deben conocer como fue mi primera vez, y eso es lo que viene a continuación.



La vida nos escarmienta día tras día, nunca nos imaginamos lo que nos puede pasar; esto pasó tiempo atrás cuando aún era una joven que creía que algún día encontraría a mi príncipe azul, cosa que ya niego su existencia. Después de dos años de haber estado enamorada de Andrés, un chico del Borja, acababa de romper mi relación con él, mi primer amor, no era mi primer enamorado, pero era un chico al cual me había mal acostumbrado, casi me volvió loca, teníamos mucha pasión y caricias, mucho deseo sexual y nunca llegamos a nada (en esa época) mas allá que caricias intimas, en su pene y en mi vagina. La decepción y el no sentirme valorada por Andrés me hizo fijarme en Santiago, un hombre mucho mayor que yo; era un hombre de unos 35 años yo por aquel entonces tan sólo contaba de 20 años, nunca había mantenido relaciones sexuales. El era el amigo de mis vecinos y amigos de la oficina de Ingeniería del lado de mi casa, un hombre que en un principio fue dulce y cariñoso pero que con el tiempo se transformó en alguien que mejor no quiero entrar en ese tema.



Llevaba unos meses saliendo con él, y me invitó a cenar a su departamento, lo había hecho varias veces pero al fin accedí, viva solo, cosa muy rara en Cuenca en esa época, me preparó una romántica cena a la luz de la luna en el balcón de su departamento, era un hombre súper romántico, una cena con el techo lleno de estrellas, una dulce melodía sonaba de fondo, haciendo que la noche fuera realmente mágica, especial. Tomamos varios vinos y sospecho que algo mas estaba en la copa, yo me sentía encantada, impresionada, volada y desinhibida, nunca pude estar segura si fue solo vino que bebimos o algo mas estuvo en mi copa, después de la cena, me propuso que hiciéramos el amor, en ese mismo instante le confesé que era virgen; y que no sabría si iba ha estar a la altura de las circunstancias; me dijo que nos desnudásemos lentamente, me besó mi cuello largamente, su lengua era una brasa húmeda que suavemente se apoderó de mis pechos y yo dejé mi cuerpo desnudo sin ningún pudor; el también estaba desnudo, empezó a acariciar toda mi piel sedienta de sexo, sus dedos masajeaban mis tetas y los pezones eran juguetes entre sus hábiles dedos, su boca me succionaba con gran pasión el pezón que estaba durísimo y le daba de beber de mi cuerpo caliente, dos dedos bajaron a mi vagina húmeda, excitada, agrandando mi huequito en cada masaje, creía morir en cada movimiento.



- Yo también empecé a acariciar su cuerpo, vi su miembro erecto, duro, desafiante y no dude en cogerlo entre mis manos y acariciarlo, tanto tiempo que no había tenido una cosa así entre mis dedos, me acordaba del Andrés y nuestras caricias de zaguán, sólo temblaba por lo enorme que me parecía y que me iba a destrozar toda por dentro, lo movía abajo y arriba y en su glande aparecieron unas gotitas que me incitaron a introducírmelo en la boca para que a él también le gustase la experiencia, lo había visto en una revista, tenía miedo a perderle y tenía miedo a dar ese gran paso pero me guardé mis miedos, yo llevaba mucho tiempo estando caliente y sin poder apagarme así que dejé que el deseo me llevara, no tuvo precauciones al penetrarme, no hubo condón, no hubo protección, me la metió sin más toda entera bruscamente dentro, sin preocuparse de mis dolores o mis placeres, sentí como si dentro de mis entrañas algo se acomodaba, el dolor no era muy intenso pero muy grato era el placer de esa verga dentro de mi, sentir ese ardor, su fricción, cada una de las venas, de sus músculos, su barba, cada embate era cada vez más rico, más delicioso, más espectacular, notaba como su miembro entraba dentro de mi húmeda vagina haciendo que deseara cada vez con mas pasión que entrara y saliera, no podía estarme quieta, cada movimiento de mi vagina era una contracción placentera, mirando a sus ojos veía todo su morbo y su deleite al descocarme.- Yo no paraba de mover las caderas, en círculo acompañando la entrada y salida de ese enorme verga que se adueñó de todo mi ser, mis gemidos eran constantes, el golpear de sus huevos en mi culo eran fascinantes.... Temblores de mi cuerpo salían uno tras otro como si la compuerta de todos mis deseos, de mi calentura estuvieran allí esperando ese momento tan divino y placentero..... Me pidió que me sentara sobre él, realmente tenía su miembro muy duro y me parecía mentira que me lo pudiera tragar todo en mi interior, me senté lentamente, y ya no sentí dolor alguno sólo placer increíble, mis movimientos en un principio eran torpes, pero mi deseo de sentir más y más placer me hacía moverme más enérgicamente, subía y bajaba como una poseída por las ansias de sexo más y más sexo, dándole y dándome más placer, las gotas de sudor se unían a las de mis jugos que como torrente corrían entre mis piernas.



Estuvimos durante horas tirando o culeando como decía él y gozando el uno del otro; cuando estábamos los dos desfallecientes enrollados sobre la cama me miro a los ojos y dijo unas palabras que jamás podré olvidar, me dijo: ".... que a qué pendejo intentaba convencer, que era demasiado puta para ser virgen y que no hubo sangre....", nunca pensé que unas palabras pudieran doler tanto, cada vez que tengo relaciones sexuales me vienen a la cabeza esas palabras; quien sabe si mi comportamiento instintivo como el de los animales me hacia dar y recibir placer, pero que era virgen lo puedo jurar; siempre había imaginado una primera vez dulce y tierna, con alguien que me amara dulcemente pero no fue así, fue una noche de sexo salvaje y sin control, borracha y quizás drogada. Si se pudiera borrar partes de la memoria, esta es una de las múltiples vivencias que yo borraría, muchas veces pienso que tal vez pudiéramos suprimir el pasado, pero esto nos forja a cada uno de una manera, tal vez me vean muy puta, aunque nunca me he sentido totalmente puta.



Besitos Morlaquita

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