Estas historias son mi realidad y son mi fantasía.
Dejo a ustedes, queridos lectores interpretarlas a su gusto.
Son mis vivencias a las cuales les he puesto un poquito de fantasía para hacerlas mas atractivas.
Son mis fantasías a las que he conjugado con mis vivencias para que sea placentero leerlas.
Los nombres en las historias los he cambiado para no comprometer a nadie y también para evitar que los de CSI traten de descubrir quien soy. A los que les parezca conocida alguna historia, no es una coincidencia, quizá lo vivieron conmigo.
Besos a todos

MORLAQUITA 92



JOSE

Para empezar voy a darles una pequeña descripción física, mido 1.56 soy rubia, delgada pero no tanto y tengo busto pequeño. Siempre me gusta ir bien arreglada al trabajo, aunque tenia uniforme usaba las faldas cortas y un buen escote, mi marido no es tan celoso y siempre me permite andar como yo quiera.

Yo trabajaba en caja en el banco, llegaba el día de fin de semestre y me tocaba hacer archivo, uno de mis compañeros de Credito, José, me dijo que si quería me ayudaba. Si, gracias, le dije - quiero terminar pronto y mientras él metia las cosas en unas cajas de carton yo anotaba las cantidades.

En uno de esos momentos yo le di la espalda y José se acercó tanto que pude sentir su paquete todo erecto, él tomó mi cadera con sus manos atrayéndome hacia él, diciéndome lo linda que estaba.

Me sentí mal que se atreviera siendo yo casada, me solté de él y le dije; - ¿oiga que le pasa?, él retractándose me pidió disculpas y me dijo que desde hace tiempo me deseaba, que a pesar de ser casado tenia problemas con su mujer, y que llevaba tiempo sin tener relaciones. Me sentí apenada, está bien no hay problema, le dije. y continuamos con el trabajo.

Desde ese día no paraba de pensar en otra cosa mas que en ese momento y en el paquete que sentí en mis nalgas. Un pene ajeno, únicamente había conocido el de mi marido y estaba excitada.

Pasó un mes, José se había portado muy bien, se portaba muy cortés y amable, como era costumbre en el Banco festejabamos los cumpleaños de los compañeros, y el siguiente viernes era el de José, ya nos habíamos puesto de acuerdo para comprarle un pastel. Y yo no sabia aun que regalarle, pues todos ya me habían ganado con las ideas.

Jamás le había sido infiel a mi marido, llevábamos 3 años de casados, pero desde el incidente con José la cosa había cambiado. Quizás una sola vez que lo haga no tenga importancia, pensaba. Además estaba excitada como nunca. Decidí darle una sorpresa a José en su cumpleaños.

Llegó el viernes, todo como rutina, yo llevaba el uniforme que consistía en unos zapatos negros altos, una falda corta a cuadros verde y un saco del mismo color, con un poco de escote. Al mediodia todos mis compañeros se reunieron y festejamos a José, comimos pastel y durante unos 20 minutos compartimos, después todos a trabajar.

Como a la 1 de la tarde José fue a verme a mi escritorio para agradecerme, entonces le dije que le tenia un regalo, pero para podérselo dar tenia que quedarse en la oficina hasta que yo cuadre mi caja. Él sonriendo agradeció el detalle y dijo; claro, aquí estaré, traeré unos bocadillos para comer y luego se fue. Yo estaba inquieta e indecisa aun.

Llegó la hora de ir cuadrar, eran las 5 de la tarde, hora en que todos van para sus casas. Todas mis compañeras se iban retirando una en una, yo les decía que me iba a demorar y que no me esperen, José llegó y fue a su oficina a descargar unos archivos, cuando todos los de caja y de credito se fueron tomé las escaleras entre a su oficina y cerré bien las puertas, solo quedábamos el y yo en la planta alta.

José me vio y me dijo; y bien, ¿donde esta mi regalo?..., yo le contesté, ¿sabe?, aun no termino de envolverlo déjeme ir al baño para arreglarlo, no sea impaciente. Está bien, aquí te espero, dijo José, sentándose un una silla. Tomé mi cartera y me dirigí al baño, el cual estaba junto a las oficinas de credito, cerca de la gerencia, estaba nerviosa, me temblaban las manos, pero no había marcha atrás.

Me desnudé toda con excepción de mis zapatos, saqué de mi bolsa un baby doll que había usado el día de mi boda, era blanco semi transparente con unos tirantitos y de media copa, una tanguita que apenas cubría el baby doll, para terminar me coloqué un moño de regalo en mi cabeza, me miré en el espejo y agarré valor. Salí del baño, José al verme abrió la boca anonadado. Y bien, ¿le gusta su regalo?, le dije.

Inmediatamente se levantó y me abrazó, estás segura de esto, me preguntó. Si, claro, le dije. Solo por hoy seré suya, después olvidara esto y sobre todo no lo comentara con nadie, le solicite.

Me abrazaba como un loco, me tocaba por todas partes, me besaba en la boca, en el cuello, hasta llegar a mis senos, descubrió uno totalmente, lo besó y chupó mi pezón como un niño. Mientras yo le desabrochaba la corbata, camisa y el pantalón, él me facilitó la tarea quitándose por completo el pantalón y el interior, su verga erecta era más grande que la de mi esposo, y más gruesa.

Sin más preámbulos me llevó a un sillón, me recostó aun con el baby doll puesto, levantó mis piernas y me quitó la tanga, inmediatamente apuntó su pene a mi vagina, fue algo rico sentir ese glande enorme en mis labios genitales, fue introduciendo su pene mientras mi vagina se adaptaba a el, me sentí como una virgen ante tal aparato. Me dolió un poco, hasta que mi vagina se ajustó al tamaño, lo sentía llegar hasta mi útero, mientras él ya comenzaba su salvaje embestida, una y otra vez, hasta que todo su pene estaba dentro, solo me limitaba en decirle, así, así, dame más....

Susy que buenas estás, te deseo tanto, me decía José. Su deseo por mi era tanto que a los 10 minutos comenzó a derramar su semen dentro de mi...aaaah, dijo, terminamos exhaustos el se levantó dejándome llena de esperma.

Jamás lo hubiera pensado, me dijo, te había deseado tanto que era casi una fantasía imposible. Sabes tengo más de 10 meses sin tener sexo, mi esposa y yo andamos muy mal, me dijo José en tono triste, ojalá y fuera como tú. Es una lastima le dije yo, tratando de reconfortarlo. Lo único que yo le pido es que esto no llegue a nadie ni a sus amigos aqui en el banco, ni al licenciado y tampoco no quiero tener problemas con mi marido. Está bien, dijo José, seré un caballero.

A los 15 minutos su pene ya estaba otra vez erecto, me quité el baby doll enfrente de él, y me agaché hasta su verga, era mi golosina, esa verga que mamaria, la lamí por todas partes comenzando por sus huevos hasta el glande, para después introducírmela a mi boca, aun tenia restos de semen, sabia diferente al de mi marido, no pude comérmela toda, era enorme. Pero la limpié con mi lengua, después él se levantó y me puso agachada con mis manos en el sillón, con todo mi culito a la espera, él se colocó atrás de mi y apuntó su verga a mi culo.

Al principio le costó un poco apenas había metido su glande y sentía mucho dolor, casi no estaba acostumbrada al sexo anal, pero poco a poco fue metiendo ese pene, al rato cesó el dolor para sentir placer, ya mi culito se había abierto lo necesario para sentir esas embestidas, sentía como sus huevos chocaban con mis nalgas, por 15 minutos me cogió de esa manera, mientras sus manos sujetaban mis senos, después sentí un chorro caliente en mi ano. Durante toda la sesión tuve como 5 orgasmos.

Gracias, ha sido el mejor regalo de toda mi vida, me dijo, nos vestimos inmediatamente, pues limpieza y seguridad se hallaban en el piso de abajo.
Sali del Banco y camine a mi casa para despejar la mente, no queria tomar un taxi, me estuvo escurriendo el semen de mi vagina y mi culo, que se iba depositando en mis bragas, otros hilitos de semen bajaban apenas por mis piernas, nadie se dio cuenta.

Al llegar a mi casa, mi marido ya había llegado, me recibió como siempre con besos y abrazos, yo le dije, déjame ir a bañarme y ahora estoy lista para ti. Entonces él dijo, así estás bien, llevándome a la recámara. No hubo manera de soltarme así que lo dejé, por mi cabeza entró la preocupación de que se fuera a dar cuenta de mi infidelidad, pues aun tenía restos de semen, además mi vagina seguía dilatada así como mi ano, aunque mi marido casi nunca me coge por ahí.

Me desnudó como un salvaje y me acostó en mi cama, se abalanzó sobre de mi desnudo, y comenzó a cogerme, su pene entró con facilidad, después de 20 minutos descargaba su semen, mezclándose con el de José. Exhaustos nos dormimos. No se dio cuenta que su mujercita había tenido sexo con otro.

José y yo seguimos siendo amigos como si no hubiera pasado nada. Después de mis dudas no me arrepiento del regalo que le di a José...




Besitos Morlaquita

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