Estas historias son mi realidad y son mi fantasía.
Dejo a ustedes, queridos lectores interpretarlas a su gusto.
Son mis vivencias a las cuales les he puesto un poquito de fantasía para hacerlas mas atractivas.
Son mis fantasías a las que he conjugado con mis vivencias para que sea placentero leerlas.
Los nombres en las historias los he cambiado para no comprometer a nadie y también para evitar que los de CSI traten de descubrir quien soy. A los que les parezca conocida alguna historia, no es una coincidencia, quizá lo vivieron conmigo.
Besos a todos

MORLAQUITA 92



EN PREMIO A MIS SERVICIOS

A pesar de que el Licenciado Tamariz era un hombre muy distinguido, además de acomodado y elegante, nunca se me hubiera ocurrido pensar que podía hacer algo con él en el plano sexual.


Cuando esto paso Yo tenia 22 años y seguía aun con mi novio con el que había tenido mi primera vez, yo era muy chapada a la antigua y pensaba que como ya el me había hecho suya debía ser su mujer para siempre y casarme con el. Aunque las cosas no iban tan bien, lo quería pero no lo amaba y peor aun, el sexo no era nada satisfactorio.

El Licenciado Tamariz era casado, su mujer era muy buena persona, ambos son de las mejores familias de Cuenca, en esa época el debe haber tenido unos 50 años, era muy respetado dentro del Banco, era muy serio, muy profesional y al menos yo le veía con respeto y admiración.


Sé que algunas de las chicas del Banco estaban mas o menos interesadas en el Licenciado Tamariz, pero yo, si bien lo encontraba muy atractivo, no sentía ningún deseo por él.


Pero las cosas cambian, y a veces, una se ve obligada a hacer algo que nunca hubiera pensado fuera posible.


Estábamos cerca de Carnaval, era Viernes y sabia que en la Gerencia se habían reunido los altos ejecutivos del Banco como siempre lo hacían cada semana, se tomaban sus whiskys picaban alguna cosa y luego se iban a comer.

Nosotras en caja también nos tratábamos bien, siempre habían los clientes generosos que nos daban algún obsequio por las Navidades, generalmente era licor o joyas, las joyas las usábamos y el licor quedaba arrinconado en los counters esperando alguna ocasión especial. Ese día el ambiente estaba agradable y distendido, Ivete, la jefa del diferido nos había estado dando unos traguitos de rato en rato, pero nada en exceso pues atender en caja significa trabajar con dinero y hacerlo borrachas no era muy aconsejable. Así que estábamos tomaditas pero sin emborracharnos. Ya mis amigas se habían ido, mi caja era siempre la que mas tarde cerraba y yo la que mas tarde salía. Habíamos quedado en vernos mas tarde para ir a bailar con unos amigos.

Había cuadrado ya y me encontraba arreglando los cajones de mi counter de trabajo, sabia que me hallaba sola, por lo que no me preocupaba de lo mucho que se pudiera subir mi falda o lo mucho que se pueda ver debajo de ella.


Pero no estaba sola, Sin yo saberlo, el Licenciado Tamariz había bajado de su despacho y había entrado a cajas, a él si le preocupaba lo mucho que se subía mi falda y al parecer había estado mirando mis piernas casi descubiertas.


De pronto, noté una mano en mi trasero y grite del susto al mismo tiempo que saltaba para apartarme de aquella atrevida caricia.


Grande fue mi confusión al ver que el asaltante de mi intimidad era increíblemente el Licenciado Tamariz.


Yo, que ya tenía la mano preparada para abofetear al sinvergüenza que me estaba tocando las nalgas, tuve que abrir bien los ojos por la sorpresa y quedarme muda ante su mirada brillante y excitada.



- ¡Pero...! ¿Es usted...? ¿Licenciado como se atreve usted a tocarme...?

- No grites... por favor... no grites... decía el Licenciado un poco asustado.


- Discúlpame, es que tienes un trasero delicioso... y me excita mucho... pero no grites... no quiero un escándalo...


Yo por los tragos estaba reaccionando histérica, quizás no era para tanto pero el alcohol me hizo exagerar mi reacción.


- ¡Que sinvergüenza Licenciado...! ¿Que no escandalice? - ¡De esto tiene que enterarse su esposa... y todo el mundo ahora mismo...!

- No... Por favor..., tranquila Susy, decía el Licenciado.


- Luego en un tono sereno me dijo, piensa que no es para tanto, además sí tú hablas, vas a perder el puesto aquí en el Banco... no sé que será peor para ti... el escándalo... o quedarte sin trabajo... además, recuerda que te puedo aumentar de sueldo... subir de puesto...


- ¿A cambio de no armar un escándalo... ? - pregunté yo ya algo más interesada en la conversación.


- No... a cambio de tus favores...- me dijo.


- ¡No sea cochino Licenciado! – casi grité.


- Oye, me dijo, un favor de vez en cuando no le hace daño a nadie... y tú aumentas de sueldo y podrías trabajar en Crédito, por ejemplo... ¿Te agrada la idea? –

- Pensé en mi novio Santiago y sabia que el no consentiría nunca subir de grado a ese precio...


- Nadie tiene porque enterarse...


- Pero... yo... -

- No seas tonta, nadie se enterara... hoy... hoy sería un buen momento, los demás ya se fueron, estaremos mejor en el despacho... ven... ven...


Me tomo de la mano y prácticamente me jalo hacia el segundo piso, entramos a su despacho, me sirvió un whiskey, no quería sentarme, estaba asustada y temerosa, apoye mis nalgas contra el filo de sus escritorio y me senté así, en esa forma.

Sin darme cuenta el Licenciado Tamariz se acerco a mi y apoyo sus manos en mis nalgas.


Lentamente fue subiendo la falda hasta llegar a mi trasero en donde colocó ambas manos jugueteando con la panty media, la bajo y luego siguió con el interior que acabó por, deslizar hasta mis rodillas.


Yo, mientras tanto, pensaba en lo que me había dicho ese hombre.

Era como prostituirse, si, ser una puta cualquiera, de las que yo señalaba cuando íbamos de paso con mis amigos por el terminal terrestre, pero si nadie se enteraba, ni mi novio, yo podía quizá podía jugar un rato con el Licenciado.


De pronto, me tomó por ambas manos con cierta violencia y me llevó hasta una de las butacas.

Ahí me hizo sentar y, arrodillándose a mis pies, pegó su boca a mi vagina que tardó en humedecerse pues la verdad, no acababa de estar cómoda con aquella situación.


Todavía no salía de mi asombro. Pero la lengua del Licenciado y su especial gracia estaban por convencerme de que una cosa era el amor y otra muy distinta era el placer.


Gemí cada vez que la punta endurecida de su lengua se apretaba contra mi clítoris excitado.


Sentí como los líquidos me bajaban a golpes contra la boca de mi jefe que tragaba sin descanso como si aquello fuera lo mejor del mundo.


Me bebía, me chupaba, me succionaba sin cesar, haciendo que mis muslos, golpearan su cara y sus hombros, iba deslizándome hacia abajo de la butaca, mi cuerpo estaba preso de un ataque de nervios delicioso.



- ¡Que rico Licenciado! ¡Qué rico! Repetía yo sin césar.


Las manos del Licenciado habían atrapado mis pechos pasando por debajo dé la blusa y rompiéndome prácticamente los broches del sostén.


Primero me los acarició y luego dejando mi vagina, me los chupó y lamió como había hecho con mi chucha.


El placer era terrible.

Me daba la sensación de que mis pezones iban a ser arrancados en una deliciosa tortura que, deseaba que no tuviera final.


Tuve la enorme sorpresa de comprobar como, por primera vez en la vida era capaz de volverme loca por la simple succión de mis tetas.



- ¡Chucha que Rico!- Gemía como una loca.

Cuando el Licenciado por fin se separó de mí, estaba jadeando y de su boca caía un hilillo de saliva, pegado aún a su lengua.


Me había dejado muerta y llena de placer, por eso cuando le vi meter la manó a su bolsillo y sacar la cartera para pagarme no supe que decir, casi me muero del acholo, le atajé y le dije: No, no quiero que me pague así, no me trate como una puta, quiero mi aumento de sueldo y a cambio de eso tendrá mi sexo gratis...


- ¿Era yo la que hablaba o no...?


Me sorprendí escuchando mis propias palabras, tan claras tan crudas, En un instante le había puesto los cachos a mi novio al que me debía en cuerpo y alma, había dejado que me chuparan la chucha, pedía aumento de sueldo...


Una tempestad de ideas crudas me cruzó por la mente en un instante, pero entonces descubrí de la manera mas cruda que puede haber, usando mi cuerpo, que en esta vida hay que aprovechar las buenas ocasiones que se nos presentan.


Durante las siguientes semanas el Licenciado Tamariz tuvo mi sexo en su boca varias veces.

Recibí el alza de sueldo después de Carnaval, pase a ser la cajera mejor pagada del Banco todavía luchaba con mis remordimientos pero por primera vez la plata me sobraba.

Era ambiciosa, pero temía que se dieran cuenta en el Banco, siempre había sido una santa y me daba terror de que se enteren de lo que estaba haciendo, pensé entonces que debía terminar ya con eso. Tenía ya mi aumento, el sueldo no me lo iban a bajar. Tenia ya amistad y complicidad con el Licenciado así que no me iban a botar.

Le dije lo que pensaba, mis temores y de que creía que ya debíamos acabar con esto. El acepto y me dijo que aunque le encantaba que sea su hembra, el debía cuidar su reputación y buen nombre, que si se llegaba a saber lo que pasaba le podían votar del Banco, por mas Gerente que sea y bromeo que el no podía acostarse con los dueños para que no lo boten. Reímos y me ofreció un whisky, yo había pensado no volver a hacerlo pero verlo ahí al Licenciado todo alegre, mi viejito lindo y tan comprensivo, y con los whiskys que yo me había tomado pensé que tenia que agradecérselo de otra manera ya que su ayuda y lo que había pasado entre los dos no era cosa de todos los días.


Yo era siempre muy acholada, una zorra pero acholada, era justo la descripción que a toda cuencana daba mi novio, pero ese día no se, quizá estaba con el whisky en la cabeza o quizá mi cuerpo empezaba a rebelarse como presagio de lo que yo seria después, así que sin pensarlo mucho, hice lo que nunca había podido hacer ante un hombre, me puse de pié y empecé a desnudarme.

El Licenciado Tamariz se acercó a mí y posó sus manos en mis tetas desnudas y las apretó y mimó a placer. Me rendí a sus caricias e incluso suspiré cuando me mordió un pezón.

Apoyando mis manos en la espalda de él, fui deslizando hasta quedar arrodillada con el rostro a la altura de su pene totalmente hinchado.


Antes sólo el me la había chupado pues era su mayor y más grande placer, pero yo quería demostrarle que también era capaz de enloquecer a un hombre que me habla tratado tan bien.


Le lamí la cabeza, redonda y enrojecida, la rajita del centro, aquella que lanza los chorros de semen cuando se excita. Le chupé un testículo y luego el otro. Dejé deslizar la lengua a lo largo del palo haciéndolo vibrar.

Acabé por metérmela en la boca hasta donde pude, no era muy experta en eso así que tampoco me las podía dar de profesional en mamadas.


Chupé hasta que noté como temblaban sus piernas, me retire de golpe y me coloque sobre su escritorio con las piernas colgando y apoyada en mis codos de tal forma que mi vagina parecía abierta por completo.


Él me miraba con ojos agrandados y el pené tembloroso y chorreante. Se acercó a mí procurando que la raja de mi sexo estuviera a la altura de su verga y entonces la dejó pasar lentamente por entre la carne mojada haciéndome suspirar de placer a cada roce.


Me la hundió de un solo golpe.

Luego la volvió a sacar para hundirla de nuevo.

Y así, cuatro o cinco veces hasta casi hacerme enloquecer de pasión.


Echándose sobre mí me metió la verga hasta el fondo mientras que me mordía salvajemente un pezón. Me culeó largo rato en la abierta vagina rozando el clítoris con su miembro para meterlo de nuevo con más fuerza que la vez anterior.


Instintivamente yo apretaba mi vagina para aprisionarle la verga. Le daba a él más placer y a mí también.


Cuando le llegó el goce empezamos a movernos rítmicamente, a suspirar al unísono y alcancé el primer orgasmo chillando como una loca.

El se habla reprimido y volvió a empezar sin dejarme descansar, así, que mi locura fue completa cuando me llegó el segundo orgasmo acompañado por el de Licenciado Tamariz que me llenó de su semen por primera vez.


Había sido perfecto. Nos despedimos con un beso por ser la ultima vez y Salí tranquila, tenía contrato para rato...





Besitos Morlaquita

Comentarios o Sugerencias? Escribanme

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